Llegó la hora. O casi. El sábado 20 de julio uno de los
eventos con más historia y mejor currículo del Estado
aterriza en el Desierto de los Monegros (a 18 kilómetros de Fraga
en dirección a Zaragoza por la Nacional II) para teñir
de color el árido paisaje del Bajo Cinca. Nos referimos, evidentemente
a la octava edición del Groove Parade, el acontecimiento electrónico
al aire libre con más historia, personalidad y solera de la península.
Y claro está: vuelve con más ganas que nunca. Más
escenarios, un cartel para todos los gustos con los mejores directos,
DJs y la habitual cena al estilo ibérico. Léase: barbacoa
de al aire libre y música de baile de todo tipo. Con primeras
figuras del Detroit techno de ayer y hoy (clásicos del tamaño
de Richie Hawtin, Stacey Pullen o Derrick May), los nombres más
destacados de la escena europea (con Slam, Christian Smith y Francesco
Farfa a la cabeza), los más resistentes todo-terrenos (paladines
del eclecticismo y la fusión de sabores como Fabio, John Acquaviva,
Rainer Truby, Dixon) o los mejores representantes del panorama electrónico
patrio (Angel Molina, Oscar Mulero, Cristian Varela, Fangoria, JLF,
Tony Verdi, The Nairobi Trio o JL Magoya).
Una excusa perfecta para poner en su sitio al Groove Parade, después
de ocho años de experiencia propia. Héte aquí un
análisis, en primera persona, de los orígenes y el significado
actual de este evento, con anécdotas y opiniones personales firmadas
por los protagonistas del Groove Parade 2002. Misstress Barbara, Luis
Lles, John Acquaviva, Francesco Farfa, Txarly Brown y Guille de Juan
al habla.
John Acquaviva
"Creo que una buena fiesta es y necesita 3
elementos fundamentales y no sólo un DJ estrella. Un público
bueno, un buen DJ y un buen evento. Para mí, el Groove Parade
de los Monegros siempre ha tenido esas tres cosas. Me ocurre lo mismo
cuando pincho en Florida135. Ni yo ni ningún DJ deben de ser
más grandes que el público o el evento".
Misstress Barbara
"La definición real de la palabra rave
es volverse loco por algo... Y creo que es un concepto perfecto para
lo que es. Tiene que ser algo lleno de pasión, sino no vale la
pena hacerlo. Empecé a familiarizarme con el fenómeno
rave en 1995. Iba a muchas y de hecho fue allí que empecé
a pinchar. Creo que las raves de la vieja escuela eran muy auténticas.
Hoy en día hay demasiadas cosas alrededor de este concepto que
hacen que las vibraciones de aquellos tiempos y su esencia se desvanezcan.
Y ya no tiene sentido hablar de rave. Pero yo soy de los que opinan
que hay que dejar las cosas del pasado en el pasado y aceptar lo que
ocurre hoy y ahora sin intentar reproducir el pasado porque no funcionaría.
Es mejor vivir y disfrutar de las nuevas tendencias, y aceptarlas y
apreciarlas por lo que son, y no lo que eran".
Slam (Stuart McMillan)
"Nosotros no estuvimos en fiestas seminales
como Energy o Sundance, pero conocemos a gente que estuvo metida como
Adamski, por ejemplo. La energía de la gente y la excitación
eran muy intensas porque era una experiencia totalmente nueva para toda
una generación. En el pasado la audiencia eran las estrellas
y creo que eso debería seguir siendo así. Gente real divirtiéndose.
La individualidad dentro del espíritu comunitario de la fiesta.
Hemos oído hablar muy bien del Groove Parade. Va a ser increíble.
Las fiestas multitudinarias como Sónar o en el Row o Florida
135 son siempre alucinantes. Tengo muchas ganas. Hemos estado en el
estudio haciendo mezclas especiales de temas para ponerlos en esta temporada
de festivales y que suene todo muy fresco".
Francesco Farfa
"Para mí una rave es una reunión
con un objetivo: música, fiesta y apertura de mente. Las primeras
raves de principios de los noventa tenían más mezcla de
públicos. Cuando trabajé por primera vez en un auténtico
rave, en París en el año 91 había allí un
público muy variado, con gente incluso de cincuenta años.
El ambiente encantaba y la relación que se creaba entre mayores
y jóvenes era estupenda. Ahora todo está mucho más
segmentado
Entre las anécdotas más divertidas recuerdo
una rave, en el 92, donde vi ¡a unos perros bailando con gente
de circo bailando! De los Monegros lo que más me gusta es que
está excelentemente organizado".
Guille de Juan
"El Groove Parade es sin duda la mejor fiesta
al aire libre de España y una de las mejores de Europa. Por los
siguientes motivos. A favor: gran calidad del cartel de artistas, gran
calidad del la producción técnica y de organización,
atractivo 'pintoresco' del marco natural en el que se celebra, la excelente
barbacoa campestre con butifarra y ensaladas riquísimas, el ambiente
pacífico y distendido. En contra tengo sólo tres fenómenos
naturales inevitables: la polvareda del 'día después',
la solanera implacable del 'día después', la sensación
de cansancio físico del 'día después' y los doscientos
kilómetros que me separan de mi confortable futón. Mi
secreto: llegar pronto, aparcar sin problemas, ver las mejores actuaciones,
disfrutar del catering y del ambiente, y largarme tranquilamente cuando
empieza a despuntar el amanecer, mucho antes de que aquello empiece
a parecerse la operación 'tormenta del desierto' en la Guerra
del Golfo".
"En los años 70 los afro caribeños y afro americanos
empezaron a utilizar el término 'rave' en el sentido de 'fiesta'
o de 'pasarlo bien'. A finales de la década de los 80 los jóvenes
británicos usaron la misma palabra para definir esas concentraciones,
a menudo clandestinas, en las que cientos o miles de personas bailaban
al ritmo de un sonido nuevo. Hoy el sonido no es tan nuevo, las fiestas
no son nada clandestinas, su estructura de producción es mastodóntica,
y los beneficios que genera son imponentes, pero se mantiene lo esencial:
la gente acude a ellas para participar en una gran fiesta y pasarlo
bien".
Txarly Brown (The Nairobi Trio)
"El Groove Parade me parece que está
muy bien organizado, muy mal localizado y muy bien controlado: es una
gozada. A Monegros la gente va porque es la mejor rave del país
y es como una leyenda para los teenagers: da igual quién pinche,
a pesar de que Juan Arnau ha adiestrado muy bien a los chavales y ya
saben distinguir un Mulero de un Molina. Y creo que el punto mágico
(por llamarle de algún modo) de comunión entre la gente
y artistas es único en Monegros. Encuentras a gente de todas
partes y todos superdispuestos a pasarlo bomba. Y siempre lo he pasado
muy bien, porque siempre he tenido la oportunidad de retirarme a tiempo
y el runner estaba donde tenía que estar. ¿Pegas? ¡Soy
alérgico al polvo!".
Luis Lles
"La anécdota que me sigue pareciendo
más entrañable de mi experiencia raver es la de ver el
año pasado a los abuelos Arnau contemplando la salida del sol
en la Groove Parade 2001. ¿Quién dijo que el techno era
para adolescentes descerebrados? El Groove Parade de los Monegros debería
ser considerada parte del Patrimonio Nacional, porque ha conseguido
dignificar el concepto de verbena (tan español) y transformar
la Groove Parade en una auténtica 'raverbena', algo que no tiene
parangón con nada de lo que se organiza en España o, por
supuesto, fuera de aquí. Yo, que soy un decidido partidario y
amante de la verbena, no puedo más que elogiar esta fiesta anual
de techno, desierto, longaniza, churros y buenas vibraciones. Si Bigas
Luna hubiera hecho ahora su película 'Jamón, jamón',
la ha.